Del dicho al hecho...
Por María de la Paz Vela

Sí, hay un cambio en la forma de presentar y hacer las cosas de este Gobierno frente a los anteriores. A mediados del cuarto año de gestión del Gobierno de la “revolución ciudadana”, Gestión evalúa la oferta del Gobierno y el resultado real frente a las principales variables de la economía. Los lectores podrán sacar sus conclusiones, pero no se podrá negar que hay una distancia importante entre la ideología y el resultado, entre ofrecer y concretar.

 
 
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Gráfica Popular Ecuatoriana
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Gráfica Popular, Ecuador, es una colección de 350 imágenes, en 232 páginas, publicada por Dinediciones, del diseño gráfico e ilustración populares en el entorno ecuatoriano, recopilado por varias personas con una visión común: preservar esta manifestación. Es el segundo volumen de la serie Mi país, El Ecuador por los ojos, que empezara el año pasado con el libro Máscaras.

Pite y pase", "Chofer soltero" o "Pronto volveré" son todavía los clásicos guiños que nos dan los choferes del pueblo, desde los rabos de sus carros al resto de conductores de las rutas nacionales del "Ecuador Profundo", que en muchos casos tuneamos nuestros vehículos con logotipos y marcas que ni siquiera sabemos qué representan. Son parte de la cultura gráfica vernácula que, como toda manifestación popular, tiende a extinguirse merced a la globalización, la tecnología y el arribismo generalizado, aupado por una economía de consumo desenfrenada a nivel mundial.

Son parte de la cultura gráfica vernácula que, como toda manifestación popular, tiende a extinguirse merced a la globalización, la tecnología y el arribismo generalizado, aupado por una economía de consumo desenfrenada a nivel mundial.

Recuerdo en mis años mozos al pasar por Progreso, regresando de Playas a Guayaquil, luego del clásico fin de semana playero, haber captado el sentido de los rótulos “Dos sin sacar” opuesto al de “Tres sin meter”, plasmados mano y auspiciados por la transnacional de colas o la megaindustria cervecera, anunciando los bares y “cabareses” de ese paso obligado de choferes y viajeros, que me brindaron varios minutos de carcajadas. O la sirenita voluptuosa que llamaba a paladares exigentes a degustar “los mejores cebiches del mundo”, y vaticinaba las curvas de las meseras al interior de un restaurante en una guardarraya de la vía a Puerto Hualtaco, en la frontera con el vecino del sur. Experiencias como éstas son las que nos llevaron a un grupo de entusiastas a imaginar lo que ahora es un libro.


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Viernes, 30-Julio-2010